Hoy, han sacrificado a Excalibur, perro cuya dueña estaba contagiada de ébola y cuyo dueño no daba permiso para cometer tal estupidez. No han querido hacer pruebas por si este estaba también contagiado o no por el virus. "No nos ha quedado otro remedio" dicen algunos.
Y, "¿muerto el perro se acabó la rabia?"
Lo han sacrificado por "si acaso" estaba contagiado, ¿no? Pues... por esa regla de tres, ¿deberían también matar al marido en vez de estar haciéndole pruebas? Ambos, tanto el animal como el humano, tienen derecho a vivir. O eso dicen. Aunque, hoy en día, es difícil creerlo.
Dos cosas de las que estoy absolutamente segura son de que este
Y, la verdad, es que a mí se me ocurren también un par de cosas que podríamos hacer con determinados gobernantes para evitar más riesgos... ¿a vosotros no?
Os recuerdo una cita de Mahatma Gandhi que decía: "Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales".


