¡Bienvenidos!

... y como bien dijo Francisco Umbral: "Escribir es la manera más profunda de leer la vida"...

domingo, 20 de agosto de 2017

Y eso me encanta

No sé qué es el amor. Pero creo que estoy cerca de conocerlo. Al amor, pero en persona, digo. Puedo sentirlo. A él. Es como cuando alguien te dice que todo va a ir bien, pero sin decírtelo. Bueno, digo yo que será algo así. Porque no me lo han dicho ninguna vez, aunque creo que puedo hacerme una idea de lo que es la paz solo con mirarle a los ojos. Unos ojos con los que no hace falta decir nada más en este puñetero mundo, porque son ellos los que hablan conmigo. Conmigo, por él y por mí. Y eso me encanta.

Intentaré no decir que la felicidad está a su lado, porque no sé si es cierto. Pero a su lado es lo más cerca que he estado de ella desde hace mucho, mucho tiempo. Saber que si quiero un beso, me lo va a dar antes de que se lo pida. Aunque también los pedimos. Y los damos. Y eso me encanta.

Saber que puedes confiar tanto en alguien que es posible que se te olvide la necesidad de ocultar tus complejos, tus defectos. Porque es que a mí se me olvida el mundo. Porque solo existimos los dos. Bueno, y el tiempo... que, por desgracia, siempre juega en nuestra contra. Pero no importa. A la mierda el tiempo que se agota sin darnos cuenta, y a por todas con las ganas que, hasta ahora, no han fallado. ¡Y que no sea por besos ni abrazos ni caricias... porque de eso tenemos, y mucho! Y eso me encanta.

Él es poesía, y también un corazón lleno de carcajadas de las que nunca acaban (y que, además, se contagian). Es música. Y nunca había entendido qué significaba que alguien lo fuera. Nunca, hasta ahora. Hasta que me he dado cuenta de que él lo es. Y lo es porque, mientras habla, puedo sentir su respiración, más o menos acelerada. Y eso sí es música. Una que nunca te cansas de escuchar porque te revive, como debe ser. Y me encanta.

No sabía lo que era volver a despedirme mil veces de alguien solo para darle otros mil besos más de despedida. Uno detrás de otro, y seguir yéndome vacía. Sin él. Y echarlo de menos mientras me giro y lo veo irse, y alejarse. Imaginarme, una y otra vez, su sonrisa. Esa sonrisa que se copia en mi cara sin que me dé cuenta. Recordar sus ojos, su brillo, su color; su esencia. Y, quién sabe... Puede que esto acabe mañana. Puede que no haya ni empezado, o puede que ya haya acabado. Pero simplemente el hecho de conocer a alguien que deja tanta marca en ti es, sin duda, una de las mejores sensaciones (la mejor sensación) del mundo entero. Y a la mierda si se va todo al traste. Viva lo ya vivido —y por vivir—, y viva él.

Sí, que viva mucho, y muy feliz.
Porque eso también me encanta.


Pinky promise