Y ahora ruego, suplico y pido que seas tú el que sueña conmigo. Que seas tú el que me echa de menos a mí y no al revés. Quiero que ahora seas tú el que no duerma bien por las noches, el que se despierte con litros y litros de sudor por el cuerpo y que seas tú el que piense que, pronunciar mi nombre, las seis letras de mi nombre, pueden dolerte más que hincarte la punta de un alfiler en mitad de la pupila.
Porque así es como me he sentido yo, y es que hubiera preferido quedarme ciega antes que ver lo bien que estabas sin mí, antes que ver cómo sonreías, de la misma forma que lo hacías conmigo, con todas las chicas que pasaban por tu lado.
Y es que, ¿sabes qué?
Que yo ya no tiemblo al oír tu nombre, ni siento dolor en el pecho como solía sentir.
Y no solo eso ha cambiado. También yo. Y es que, por suerte o por desgracia, ya no creo en los 'para siempre', ni en el amor, ni en nadie.

¡Muy buena entrada! Pero realmente me quedé loca con la puntuación, enhorabuena Ángela :)
ResponderEliminar¡Muchas gracias! Espero que lo de quedarte loca con la puntuación sea algo bueno y lo contrario. :)
Eliminar