Sentir que no puedes ni hablar. Ni hablar. Él se acerca, le miras de reojo. Te pones nerviosa. Y te mira. Te mira con esos ojillos preciosos, y ves esa boquita que tanto te enloquece. Tú sientes que el mundo se vuelve loco, pero no, no es el mundo, sino tú misma. Eres tú la que, por un instante, ha creído estar soñando y se ha vuelto loca. Él te habla y sonríe. Tú como una idiota intentas hablar. Intentas pronunciar una simple palabra, o hacer un simple gesto, pero no puedes hacer ni eso. No te salen ni las palabras ni los gestos, ni nada. Te trabas y cuando intentas decir algo, o dices una tontería, o no dices nada. Sí, duele, duele mucho no poder ni mantener una conversación decente con esa persona tan importante. Él se queda con cara de ''esta chica es tonta'', se ríe para no dejarte mal y se va. Y así todos los días.
Creo que estás demasiado enamorada, sí, demasiado. Tan enamorada que intentas por todos los medios conseguir hablar con él, y cuando por fin crees que lo harás, sueltas la tontería más grande del mundo, y todo se hunde. Sí, parece que es fácil hacerlo, pero estás tan loca por él, que no sabes ni como sentirte. Pero poco a poco te das cuenta de que perder el tiempo de esa forma, no sirve más que para que te duele el alma más y más. Tienes que ser fuerte, y aunque parezca una tontería, es un problema. Puede que para muchos sea un insignificante problema, pero para ti, es la razón de tu mundo, de tu vida.
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