¡Bienvenidos!

... y como bien dijo Francisco Umbral: "Escribir es la manera más profunda de leer la vida"...

jueves, 22 de noviembre de 2012

Enamórate de alguien que te dé fuerzas después de un fracaso.

Cuando el amor es correspondido, no sientes pena, agonía ni tortura. Deseas a la persona amada, ella exalta tu pasión; sientes orgullo y te ves afortunada por tenerla a tu lado. Te encanta saber que está ahí y no concibes tu vida sin ella. Te hace sonreír con ternura, esa sonrisa enamoradiza que a todos nos gusta. Cuando te acaricia o te coge de la mano, te transmite tal confianza que te sientes capaz de conquistar el mundo entero. Saber que está a tu lado, te hace soñar en el futuro, llena tu vida de ilusiones. Ese cóctel de sentimientos es el amor, el que te hace vivir una sensación tan sublime que hace de él un sentimiento adictivo, y sólo cuando pierdes a esa persona que tanto amas, el vacío que te deja, te tortura y te causa una profunda agonía, una honda pena.
No te enamores del amor, enamórate de alguien que te ame, que te espere, que te guíe, que sea tu apoyo, tu esperanza, tu todo. Enamórate de alguien que no te traicione, que te sea fiel, que sueñe contigo todas y cada una de las noches, que solo piense en ti, en tu rostro, en tu delicadeza, en tu espíritu y no en tu cuerpo o en tus bienes. Enamórate de alguien que te espere hasta el final de los tiempos, de alguien que sea lo que tú no elijas, lo que no esperes. De alguien que sufra contigo, que ría junto a ti, que seque tus lágrimas, que te abrigue cuando sea necesario, que se alegre con tus alegrías, y que te dé fuerzas después de un fracaso. Enamórate de alguien que vuelva a ti después de las peleas, después del desencuentro, de alguien que camine junto a ti, que sea un buen compañero, que respete tus fantasías, tus ilusiones.



No hay comentarios:

Publicar un comentario