Siempre acabo preguntándome a mí misma '¿Por qué nos preocupamos tanto por las personas que nos rodean y nos descuidamos a nosotros mismos?' La gran mayoría de las veces, esas personas no darían ni un duro por ti y si ponen su mano para que te levantes, sería durante un límite corto de tiempo. Al final, acabarían yéndose. Otras se desenmascararían y te traicionarían de tal manera que la ira y la rabia te correría por dentro, te herviría la sangre y provocaría que no volvieses a fiarte de nadie ni a preocuparte por nadie durante un tiempo. Cuando te das cuenta de que le has dado importancia a personas que no merecían ni respirar el mismo aire que tú, es cuando, inconscientemente, tu escudo se fortalece un poco más y te sientes más fuerte a medida que pasan los segundos. Sin necesidad de venganza, sin necesidad de hacer a alguien lo que te hizo a ti. Mucha gente ya es alguien que se ha dado cuenta de que cansa dar tanto sin recibir nada a cambio y, justo en ese momento, descubres quién eres en realidad. Eres consciente de que vales mucho más que el resto. No te preocupes por lo que ocurra ahora y te duela, dentro de un tiempo tan solo serán recuerdos borrosos del pasad. Ahora, mantente firme y con la cabeza bien alta. Saca pecho y estate dispuesto a recibir cualquier golpe que la vida te dé, porque puede que en el momento en el que menos te lo esperes, alguien te confiará su mano fiel de la que podrás sostenerte sin miedo. Alguien que esperará siempre a levantarte y lo tendrás ahí para ayudarte. Pero, ¿sabes lo más importante de todo? Que a ese alguien, lo tendrás siempre ahí. SIEMPRE.

No hay comentarios:
Publicar un comentario