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... y como bien dijo Francisco Umbral: "Escribir es la manera más profunda de leer la vida"...

lunes, 3 de diciembre de 2012

Que un clavo quita a otro clavo.

Creéis que habéis perdido todo. Absolutamente todo. Creéis que lo único que os queda es llorar, sufrir, imaginarlo a vuestro lado, de la mano, en el cine. Creéis que se os cae el mundo encima, que no os queda camino por el que correr, que el sol, la luna y las estrellas se estrellarán contra ti, pero no, no es así. Lo único que tienes y que debes hacer es dejar de correr. Intenta frenar. Párate. Y quédate mirándote en el espejo, sin razón alguna, y pensar. Pensar sobre qué os está pasando, quiénes sois y adónde vais. Debéis pensar que lo que os está pasando es tan solo un maldito obstáculo, una piedrecita en vuestro camino que poco a poco se irá acumulando con otras más que vendrán después. Creeros de una vez que sois princesas o príncipes y que ya os llegará alguien a quien poner el zapato de cristal o alguien que te lo pondrá a ti. No os dejéis llevar por las desilusiones, por las falsas esperanzas, y mucho menos por el dolor, porque esas tres cosas solo os llevarán a un sitio al que no querréis llegar. Os veis en tinieblas, pero no todo es así. Imaginaos en un prado verde, lleno de flores, donde todo el mundo está feliz. Así es como debéis estar. Felices. Sonrientes y si un caso llorando, pero de la risa. ¿Porque sabéis un secreto? Cuando peor estás, cuando más derrumbados estáis, aparece alguien que por mucho que tú no quieras, te hace frenar. Te hace ver que ni el sol, ni la luna ni las estrellas están contra ti. Ese alguien te hará feliz y te hará ver que las cosas no eran tan malas como tú las veías. Que un clavo quita a otro clavo y eso, será ley de por vida.


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