Que del amor al odio hay un paso, sí, pero también del odio al amor hay un sólo paso. Que no todo es como en las películas en las que, al final, el chico se queda con la chica tímida, fea, rara... Sino con la guapa, sexy. Las películas nos meten historias que nunca podrán pasar a ser realidad, que siempre pensamos, yo la primera, en un amor de película. Pero, ¿para qué querer un amor de película? Son los que menos duran. Como mucho 2 horas. Que nuestro príncipe azul nunca llegará, así que, chicos y chicas, empezad a buscar al verde, al amarillo o al rojo, aunque quizá nunca lo encontremos, porque no todo en la vida es perfecto. Porque la perfección apenas existe. Porque aunque muchas veces algo nos lo parezca, siempre hay algún pequeño defecto que lo estropea. Nadie es perfecto, aunque sí, puede ser perfectamente imperfecto, que eso ya es algo más creíble.
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