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... y como bien dijo Francisco Umbral: "Escribir es la manera más profunda de leer la vida"...

viernes, 5 de octubre de 2012

Que lo mejor de todo es sonreír.

Puede que un día tenga mil y una sonrisas para repartir, y otro, en cambio, no tenga ganas de nada. Quiero a muchas personas, y odio a otras tantas. Para unos seré demasiado perfecta y para otros seré la persona con más defectos del mundo. Para unos seré la mejor amiga que exista, y otros no me querrán ni ver. Tengo alguna que otra cosa buena, pero también muchísimas malas. Me gusta contarle mis secretos a la gente en la que confío, y que esa gente confíe en mi. Me gusta picar, pero que no me piquen. Me encanta pasarme horas hablando con mis amigas. Me gusta hacer reír, los pequeños detalles y los grandes momentos. Me gusta recordar viejos tiempos, ayudar a la gente siempre y cuando se lo merezcan. Me gusta actuar sin pensar en las consecuencias, dependiendo también de lo que sea. Me gustan las tardes de películas, aunque otros días prefiera estar en el parque haciendo el paripé. No me gusta saltarme las reglas, pero sí seguir una misma rutina. Me gusta aprender de mis errores, que no son pocos. A veces puedo ser muy tímida, otras en cambio puedo ser la más lanzada. Odio los domingos, y también los sábados y todos los días de la semana que terminen en 's'. Tengo muy poca confianza en mí misma y demasiada en los demás. Puedo ser tan encantadora por las mañanas, como por las tardes, pero depende del pie con el que me levante cada mañana. Tengo miradas que matan y sonrisas que emboban. Para mí es blanco o negro, el gris no existe. O te quiero o te odio. O me da igual todo o todo me afecta. O algo me gusta o no puedo ni verlo. Hago lo que me apetece cuando me apetece. Tengo por costumbre soñar despierta todas las noches. Soy de las que prefiere un beso sincero que mil 'te quiero' fingidos. Soy muy orgullosa y me callo muchas cosas que me gustaría decir. Tengo mis más y mis menos. Odio que me hagan callar. Me tengo que caer 1000 veces, si no, no aprendo. Que si el mundo me da mil razones para llorar, yo le tendré que dar mil y una para sonreír.

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